6 dic. 2007

Ariel Rot en Guitar Hero




Ariel Rot, de la generación "pre-walkman"




MARÍA LAGO Y ÁLVARO GONZÁLEZ


4 de diciembre de 2007




Recién llegado de su gira argentina, Ariel Rot se ha pasado por la final del desafío Guitar Hero. Le ha comentado a los chavales que no se preocupen, que no hace falta tener los pelos por la cintura para ser un Guitar Hero. "También se lleva el look rapadito", dice. Ruega que no se rían de él cuando va a probar el juego. No es casual, los concursantes son auténticos expertos. Los mejores de España. Toca 'Pride and Joy' de Stevie Ray Vaughan bastante decentemente. Prueba superada.




Fran recorre el mástil junto a Ariel Rot. Con sólo doce años es el campeón de Leganés.


No ha sido sólo protagonista por eso. Se ha quejado de que un botón de la guitarra no funcionaba y eso ha soliviantado a un coro de padres y madres 'ultras' de sus hijos. Se han puesto a discutir la validez de los resultados de los que antes habían tocado con esa guitarra estropeada. Barullo, follón. Entre tanto, Informativos Telecinco ha encontrado tiempo para hablar con Ariel Rot.




¿Qué te parece el invento?


Es muy divertido, ya era hora de que hicieran un videojuego de rock o de música en general. Es muy entretenido.
Vienes de la época dorada del rock…


Sí, de cuando los guitar hero eran de carne y hueso…


¿Cómo ves tú, que has crecido entre vinilos, que ahora uno pueda llevar doscientos discos en un aparato del tamaño de un lapicero?


Yo soy de una generación pre walkman. Con eso te digo todo. Para nosotros el walkman ya fue la gran revolución. Poder llevar tu música en un cassette viajando en una furgoneta era ya un lujo. Antes para poder escuchar unas cincuenta canciones teníamos que llevar pilas de discos, del tamaño de una maleta. Una cosa como lo actual, hasta donde hemos llegado, pues uno nunca se lo imagina, sólo se lo imaginan los que inventan los aparatos.


¿Y qué te parece?


Creo que se ha ganado en practicidad, pero se ha perdido en mística. El hecho de que el acceso a la información y a la música fuese mucho más reducido… con cuenta gotas, servía realmente para incorporar muchísimo más y mejor esa información. Eso de ir a comprar un disco, esperar a que ahorraras, abrirlo en tu casa, sentir el olor… mmm… el olor de los discos nuevos… y quedarte durante dos, tres, cuatro semanas escuchándolo y mirando los créditos de la portada y las fotos... eso era único.


¿Y para grabar?


La tecnología actual ha servido para abaratar muchísimo los gastos, pero hay un deterioro en el sonido. Por algo los grandes estudios siguen comprando aparatos que tienen treinta o cuarenta años con esas válvulas viejas, con esa calidad con la que se grabaron los mejores discos de la historia. Ese Sinatra con la orquesta en directo que lo escuchas y se te caen las lágrimas.


¿Sigues entonces con tus vinilos?


Personalmente, tuve muchas mudanzas en mi vida. Regalé muchos. Tengo algunos todavía, en cualquier caso, pero estoy esperando a que mis hijos se interesen por ellos para comprarme un plato.




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